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Tren Engalanado

Tren Engalanado

c. 1970

José Candia

“El 3 de junio de 1969, ese día me subí al tren de Ferrocarriles del Estado, para iniciar una de las aventuras más fantásticas que puede hacer uno en los viajes de la vida, me inicié como aspirante a prueba, donde empecé a conocer las locomotoras a vapor, y me desempeñé primero como limpiador. Después, unos meses más adelante ascendí a caldeador de locomotoras, lo cual consistía en preparar las locomotoras con el suficiente vapor para que estas salieran a las líneas con los diferentes trenes, tanto de carga como de pasajeros. Con el tiempo, después de aprobar los cursos correspondientes, ascendí a fogonero de tercera categoría, para prestar servicios en los patios de las estaciones y en casa de máquinas. Después de un tiempo se asciende a fogonero de segunda, para prestar servicio con los trenes de carga durante un par de años. A continuación, después de aprobar los cursos correspondientes, se asciende a fogonero de primera categoría, para servir en los trenes de pasajeros. Ya a estas alturas y, después de unos 5 o más años, había estado en varios ramales y otras casas de máquinas, ya que para ascender casi siempre había que salir a buscar los ascensos a otros pueblos o localidades, como Traiguén, San Rosendo, Villarrica, etcétera, etcétera, y después nuevamente regresar a Temuco. Para ascender a Maquinista hay nuevamente que repetir la escala de maquinista de tercera, después de segunda y, por último, después de varios años llegar a maquinista de primera, con los trenes de pasajeros. Como se puede ver, este trabajo en el servicio de tracción era toda una carrera funcionaria, que había que desempeñarse para poder ascender, que era el gran objetivo. Como es de suponer, este trabajo significaba a veces grandes sacrificios, ya que, por ejemplo, la locomotora con su carbonera, la llenaban de carbón de piedra, las locomotoras chicas de los ramales podían ser abastecidas con 4 toneladas o un poco más de combustible; las tipo 80 se abastecían con 8 toneladas o un poco más de carbón, y había viajes, por decir, por ejemplo, de Temuco a Osorno, en que e gastaba todo el carbón” 

 Juvenal Hidalgo

“Para las fiestas patrias, siempre se hacía una competencia de cuál era la locomotora más arreglada que había, a mejor disposición, aquí tenemos dos casos, la que está de frente y la otra que está de costado, y aquí de frente tenemos una bandera y tenemos una pequeña ramada en la locomotora; acá, en esta tenemos arriba unos anillos de bronce en el domo y en el arenero, entonces esta, como está adelante, se sacó el primer premio, la que está atrás se sacó el segundo lugar” 

Francisco Cornejo

“Eso se hacía pa los 18’s, pa los 18’s los maquinistas, nuevamente, les ponían banderas a sus locomotoras, le ponían unas cuestiones de bronce, se veían bonitas, se veían lindas las maquinas po, pero era cuestión de ellos po”. 

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