

Locomotora Eléctrica
1961
* Modelo: Tipo 32. Breda-Marelli, Italia.
José Candia
“Bueno, uno tiene hartas aventuras con estas locomotoras, y estas son eléctricas y trabajan con 3 mil volts de corriente continua, estas máquinas, o sea, es un alto voltaje, totalmente mortal. Las personas que nosotros vimos a través de nuestra trayectoria, que les dio la corriente, los 3 mil volts, quedaban como una hoja de árbol, tetanizados, totalmente, casi no había ninguna esperanza de que se salvaran, aunque una vez, no sé, por milagro se salvó un colega por ahí (No se entiende 0:10:44), ya, yo me acuerdo cuando trabajaba en Concepción, que varias veces se nos enredaba el pantógrafo a nosotros (…) el pantógrafo es un interruptor elástico que va pegado arriba del cable, y de ahí saca los 3mil volts, va así, ya, y ahí saca los 3 mil volts y con eso anda la locomotora, y qué es lo que pasaba, que de repente había un fierro o cualquier cosa, una rama, y eso golpeaba los pantógrafos, eran blanditos, se hacía pedazos el pantógrafo, pero las locomotoras llevaban 2 pantógrafos, entonces qué es lo que le pedían a uno, que uno tenía que dar cuenta al jefe de estación o a la central, que se llamaba en ese tiempo, que controlaba todo el tráfico, por ejemplo, de Chillán a Temuco y Concepción, tenía que dar cuenta para que cortaran la corriente, los 3 mil volts, y el otro pantógrafo que a uno por lo general le quedaba bueno, uno lo desplazaba, lo conectaba arriba nuevamente, y ese lo conectaba tierra uno, para poder trabajar en el pantógrafo malo, y por lo general lo que uno hacía, lo cortaba con sierra todas las partes, los amarraba rápidamente, y después que uno ya estaba listo, con el pantógrafo amarrado malo, y aislado, no podía tener ningún fierrito hacia el techo en la locomotora, para poder seguir, si no hacía corte; una vez que uno estaba listo con ese trabajo, uno pedía que le devolvieran la corriente, los 3 mil volts, y ahí seguía el viaje, ya, pero qué es lo que hacía yo, toda la vida fui responsable de mi trabajo, llamé a mi trabajo, entonces una vez me acuerdo que uno de los gerentes de ferrocarriles, de los nuevos gerentes que llegó aquí, “lo que ustedes tienen que hacer siempre es privilegiar al público, porque el publico es el que nos da a nosotros, la plata”, decía él, “para que ferrocarriles funcione, así que por sobre todas las cosas ustedes traten de no demorar los trenes, por amor al público”, y a mí se me metió tanto eso, que yo aprendí a ser tan responsable, que cuando se me enredaba un pantógrafo, qué es lo que hacía yo, no pedía cortada de corriente, el peligro era vivo, pero yo había hecho los cursos de locomotora eléctrica, y siempre saqué la mejor nota en aquellos años, y me la aprendí de memoria la locomotora, así que sabía todas las fallas y todas las virtudes que tenía una locomotora, así que, por ejemplo, yo sabía que tenía un deposito principal abajo con aire, porque llevaba varios depósitos de aire, pero uno se llamaba principal, y si ese pantógrafo estaba con el aire principal funcionando, abajo, plegado, yo sabía que tenía mínimo entre 30 a 40 minutos para trabajar arriba e el pantógrafo malo, y después seguir el viaje. Por qué no pedía cortada de corriente, porque la cortada de corriente significaba, en solamente solicitarla, cerca de una hora, a que allá que yo hacía el trabajo con el pantógrafo malo, y poner en servicio el otro después, pasaba otra hora, o sea, el tren estaba parado 2 horas; cuando yo hacía ese trabajo por mi cuenta y por mi riesgo, de trabajar arriba con el pantógrafo abajo plegado al otro, yo le decía a mi colega “mira, si por alguna casualidad ese pantógrafo bueno se va pa arriba, aquí lo único que nos queda, compañero, es tirarnos de arriba de 6 metros, abajo, si no morimos electrocutados, así que estábamos los dos avisados, entonces yo tenía el pantógrafo plegado, sabía que tenía el depósito principal con harto aire, y yo me daba 20 minutos para mí nomás, para trabajar en el pantógrafo malo y (…) para amarrarlo, para cortarlo y dejarlo en condiciones de seguir el viaje, cuando ya lo tenía listo en 20 minutos, “ya compañero, nos vamos”, así que le decíamos a la central “estamos listos, y nos vamos”, y nos vamos po, después les daba el telegrama, no se los daba al tiro, porque si yo se lo hubiese dado al tiro no me daban permiso para trabajar (…) qué pasaba, que yo demoraba 20 minutos en tener el tren parado y seguía el viaje, y el publico no se daba ni cuenta si quiera”
Francisco Pedreros
“Yo trabajé en esta, yo como maquinista anduve en estas máquinas (…) estas máquinas las desecharon cuando llegaron unas máquinas de España, la 269, pero esta es superior, esta es una máquina italiana, superior esta máquina, con ciento veinte kilómetros por hora corríamos en el año sesenta y cinco, de ahí llegaron estas máquinas al sur, el ochenta y cinco, miento, ochenta y cinco, a Temuco, sí, hasta Temuco, ciento veinte por hora pasábamos por ahí por Chillán, General Cruz, embalados andábamos con el tren a la hora, después ya bajaron la velocidad”
Francisco Pedreros
"La locomotora esta, estas son máquinas eléctricas, esas son las mejores máquinas que tuvo ferrocarriles, todavía queda una funcionando en Santiago, la 3209”





