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Cruce de Vías

Cruce de Vías

c. 1941

Manuel Guzman

"Yo creo que lo que más da cierta pena aquí, es el hecho de recordar a algunos compañeros que, a lo mejor, o sea, hicieron grandes cosas por la empresa, o sea, y fueron grandes compañeros, y hoy día no están. Yo creo que eso le trae cierto, no sé, como algo de dolor, inclusive. Yo, la verdad de las cosas, cuando hablo de esto como que me emociono un poco, porque son muchos los recuerdos, es prácticamente una vida, y eso, yo creo que no va cambiar nunca. Yo en parte he transmitido, yo creo que, a mis hijos, a mis nietos, lo que ha significado todo este tiempo que estuve relacionado con los ferrocarriles, bueno, y por el momento todavía lo sigo, porque sigo siendo participe como presidente de una asociación de ferroviarios en retiro” 

Luis Castañeda

“Esta cosa me trae mala espina, un muy mal recuerdo, cruce de vías, usted me está preguntando por qué, por eso la saqué, me tocó ir a cerrar la petrolera de la ciudad de… ¡ba!, donde estuvo mi hermano viviendo, pal lado de Angol por allá, se me fue la onda, pasado de Angol para allá, no, y vive una cuñada incluso ahí, que era casada con mi hermano que fue maquinista inspector también, bueno, ya me voy a acordar, íbamos a cerrar la planta esa, con un jefe de máquinas de aquí, en un autocarril de esos naranjos que había, cuadrados, un día después del año nuevo, cayó un día domingo el año nuevo, y el día lunes parece que hubo fiesta (ríe), el día lunes teníamos que salir a cerrar la planta esa, e íbamos por llegar a Lautaro, el primero de enero, me acuerdo, del año no me acuerdo, e íbamos fuerte y de repente el auto empezó a moverse, y yo veo, porque tenía la vista buena todavía, a unos cincuenta metros, sesenta más, veo las líneas así y “¡cuidado!”, le digo, puta, el chofer “¿qué pasó?”, apretó el freno, “¡uh!”, y sabe, los rieles estaban abiertos así pa allá, alcanzamos a parar, llegamos cerquita así, como uno o dos metros nomás, y otro riel estaba quebrado pa afuera, con el sol se abrieron, que sacaron los, los cuánto se llaman, los clavos, y todo, y se abrió la línea y quedó como una culebra, y esa es la cuestión más fea que me pasó a mí mientras estuve en Ferrocarriles del Estado, un poco más y nos damos vuelta y no queda ninguno de los tres que íbamos adentro” 

Juvenal Hidalgo

“Mi nombre es Juvenal Hidalgo Alarcón, fui maquinista de Ferrocarriles del Estado, pero siempre, para iniciar la carrera, se ingresaba como limpiador a prueba, después caldeador, de ahí pasabas a ayudante, que era la persona que, en aquella época, con las locomotoras a vapor, alimentaba el fuego para que mantuvieran un vapor, para que así se pueda mover la locomotora y hacer las maniobras necesarias o ir de una estación a otra; después de eso pasé a ayudante de primera, a los trenes de pasajeros, en aquel tiempo ya estaban las locomotoras eléctricas, así que, de Temuco corríamos en Diesel hasta llegar a donde estaba la locomotora adentro, y hacíamos cambio de locomotora, para el sur siempre fue locomotora Diesel, los trenes de pasajeros; después pasamos a maquinista de tercera, que son los armadores de los patios que acomodan los carros para que el tren salga con las diferentes posiciones de los carros, según la carga que lleve; después de eso llegamos a maquinista de segunda, los cuales salíamos con los trenes de carga a destinos diferentes, a Osorno, San Rosendo, de Temuco a San Rosendo, Temuco, Osorno ida y vuelta; y ahí llegamos a maquinista de primera (sonríe), que es lo más lindo que podía haber, tengo los más lindos recuerdos porque era una pega tan liviana, tan bonita, claro, era agotador porque no había fiestas patrias, no había pascua ni año nuevo, si le tocaba a uno salir con un tren, bueno, tenía que dejar la familia sola, pero los recuerdos son inolvidables porque cuando íbamos hacia el norte o hacia el sur, porque al norte también corríamos de noche con los trenes de pasajeros, así que veíamos los amaneceres, los atardeceres, cómo iba cambiando el campo donde habían sembrados o donde aparecían bosques nuevos, cómo crecían cuando estaba el sol, cuando estaba la luna, un paisaje diferente en las veinticuatro horas del día” 

Francisco Cornejo 

"Los colegas tenían un martillo, que era un martillo común y corriente, y le pegaban un golpecito al remache, y el remache cuando estaba suelto avisaba altiro; lo marcaban con una tiza, porque plumones tampoco había, y lo sacaban y ponían un remache nuevo, porque cambiar un remache era todo un operativo que había que hacer, porque los remaches no se ponen fríos, hay que calentarlos al rojo, tiene que haber una persona con una herramienta especial, sujetando el remache por atrás, y otro, con otra herramienta especial, remachándolo por delante, y si el remache está frío, no sirve” 

Francisco Cornejo

"Había equipos que estaban constantemente en terreno trabajando, es por eso que los puentes nunca se cayeron; había personal de refuerzo de puentes, se llamaban, que revisaban los puentes y veían donde el puente estaba débil, y venían y lo reparaban al tiro” 

César Martínez 

“Porque me trae un recuerdo casi trágico, que nos ocurrió cuando veníamos para acá para Temuco, con un tren en la noche, no me acuerdo si era el dos uno o el tres cinco, y veníamos en la 850, una máquina tipo 80, y había llegado hacía poco de reparación de la Maestranza de San Bernardo, entonces esa máquina cando llegó presentó un pequeño defecto cuando la salimos a probar con mi maquinista, Luis Morales Valles, el Loco Morales, y el pequeño defecto era que con la vibración de la máquina se aflojaba el perno de la manilla del regulador, donde se abre y se cierra, entonces cuando saltaba el perno, no se podía cerrar el regulador porque quedaba… no se podía accionar, y esa vez yo salí con mi compadre Wili, Guillermo Saavedra Navarro, y cuando veníamos justamente de San Rosendo, habíamos pasado por Coihue, y a instancias del palanca, del palanquero del tren, que no dijo, “mire”, dijo, “por qué no hacen agua aquí en Coihue, para no hacer en Renaico, porque tenemos que botar el exceso que llevamos, en Renaico, entonces así llegamos, botamos el exceso al tiro, y partimos”, lo hicimos así po, entonces hicimos aguas, nos movilizaron, el palanquero ayudó con el aro y se vino con nosotros en la máquina, para hacer más ágil la maniobra, cosa que llegando a Renaico él se bajaba al tiro, cortaba y botábamos el exceso de carro, el exceso de tonelaje (…) eran más o menos como unos, a ver, unos 6, 7 carros, que se botaban más o menos con el exceso, entonces claro, ya, llegamos, partimos, y entre Coihue y Rihue hay un hoyo así, entonces llegando al hoyo ahí, claro, el maquinista le cierra el regulador para aprovechar el… ahí porque (…) irse  la mexicana y partir pa allá, entonces claro, yo dejé antes de llegar al hoyo, ya dejé de tirarle carbón a la máquina y me fui a conversar con el pavito que llevábamos, con el palanquero, entonces la máquina y el tren llegó ahí al hoyo y empezó a tomar más velocidad, velocidad, velocidad, velocidad, velocidad, y la máquina todavía esto, tirando, porque iba a regulador abierto, en el regulador abierto, y claro, extrañé yo porque, porque miré a mi compadre y se me viene a la mente “¡ah, cresta!”, dije yo, mandé a cambiar el pernito del (…) de la manilla del regulador, claro, y ahí vi a mi compadre que iba haciendo fuerza pa cerrar y no podía cerrarlo, y yo, precavido,  había echado varios pernitos ahí a la caja de herramientas, andaba trayendo con pernitos justo que le hacían ahí a la cuestión, y me fui a la caja de herramientas al tiro a buscar, y pesco un perno y empezamos con mi compadre ahí, claro, y con la velocidad, con la vibración, pero íbamos a una velocidad pero inmensa, con una trenada con más de mil toneladas y con la locomotora tirando, tirando, tirando, pero a una velocidad, ¡pero increíble!, así que no pudimos colocarle el perno, no hubo caso, no, no, no, no atinamos a achuntarle a (…) mucha la vibración, entonces claro, yo me tiré al lado, a mi lado, saqué la cabeza pa afuera y miré, y en la noche vi la luz verde, la luz verde significaba que estábamos con la pasada nosotros, estábamos movilizados hasta Renaico, ¿entiende?, entonces “ya”, dije “ya, con pala. No se preocupe”, dije yo, “estamos con la pasada”, asi que me agaché a abrirle y empecé a tirarle carbón a la máquina, dele carbón, porque ya no le quedaba fuego con tanto traqueteo y las parrillas ya estaban saliendo por la chimenea, entonces empecé a tirarle como loco carbón, ta, ta, ta, ta, ta, mierda, iba en lo mejor tirándole, cuando de repente veo que l máquina hace ¡pa!, hace esto, y se tambalea así pues oiga, se tambaleó ¡ta!, y después ¡ta!, ¡ta!, y justo habíamos entrado a estos que son cambios, aquí están los cambios, no los teníamos por la recta, los tenían desviados, los tenían desviados y eso fue que nosotros ¡click!, desviamos (…) y la máquina se fue para el lado, después se fue pal otro lado, se fue pal otro lado, y eso es lo que a mí me trae recuerdos, porque esto, la aguja del cambio resistió el embate, el tren no se desrieló, la máquina con todo el bamboleo y todo el bamboleo ¡ta!, ¡ta!, ¡ta!, hasta que se asentó, mi compadre le tiró la emergencia, no paramos, siguió, siguió, siguió el tren,  siguió el tren, porque iba con la (…) ¡no!, y con el regulador abierto, el regulador abierto po, (…) tirando (…) claro, claro, tirando, tirando, tirando, y ahí me di cuenta que por la recta había un tren detenido, con una locomotora eléctrica y con las luces apagadas, por eso no se veía ninguna cuestión, yo tié el aro, pesqué el otro, le metí el brazo y no me fijé si cayó, a mí me interesaba pescar el otro nomás, y el otro cambio lo pescamos ya con más… no tan brusco como la entrada, porque al menos, bueno, ya la emergencia del tren había aminorado, a pesar que ya (…) claro, entonces como le dijera, el cambio lo tomamos con más… y hasta que llegamos ahí a la recta, y ahí en la recta ya pudimos meterle el pernito. El palanquero que iba ahí, yo creo que se cagó y se meó ahí, porque mudo, paramos ahí en Renaico, se bajó y no lo vimos más po, ni el aro, no lo llevó,  no llevó el aro tampoco, no lo vimos más al compadre, entonces eso es lo que trae de recuerdos esta fotografía del cambio, porque en esa oportunidad pudimos haber quedado… los tres que íbamos arriba hubiéramos quedado sepultados ahí con los carros, y hubieran caído encima de nosotros y hubiéramos muerto los tres ahí , o bien alguno hubiera quedado con vida, pero con secuelas pa toda la vida” 

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